Lo vi entrar. Llevaba meses sin estar con alguien. Jamás pensé que voltearía a verme. ¿El? ¿Cómo? Una amiga me dijo que trabaja en una agencia de modelos, nunca imagine que eso no significaba que fuera un parasito larvario. Y así paso, se metió en mi como una larva, literal y de a metáfora. La primera vez que me toco yo sentí la espontanea humedad entre mis piernas. Solo toco mi mano accidentalmente, que lo hace ver más patético. Sabía que volvería a verlo al día siguiente y me arregle como creía que se arreglaría una mujer “guapa”.
¡Hola! Hace el gesto con la mano. Bueno, el me saludo primero. Le devuelvo la sonrisa y el mismo gesto. Tres horas después sostenía mi mano fuertemente para que no resbalara con el lodo. Cuando vi tu espalda quería tocarla. Me puse nerviosa porque me miraba fijamente mientras mi espalda le seguía llamando para que le tocara. Nunca me habían visto fijamente.
Ella se siente paranoica porque nunca antes un hombre tan atractivo se había fijado en ella, lo que no sabía era que a él le gustaban las mujeres feas, siempre había sido criticado por eso.
Él no es mala persona pero como hay adictos a la cocaína y otros vicios, él era adicto a enamorarse. Cuando pasaba a lo estable y monótono las botaba y así sucesivamente para volver a enamorarse. Siempre de distintos labios y olores.
Están en el parque oscuro y sus lenguas se abrazan, salivando, traspasando heridas. Las manos se liberan en cada caricia, con cada pequeño roce de sus manos en los senos de ella. Le quiere hacer el amor pero siente que es muy rápido. Esperará un año para cogérsela como campeón en su cocina, llena de trastes sucios, degradándola a la porquería para después dejarla, para no perder el habito.
Nadie tuvo la culpa, los dos así querían. Él le dio señales que jamás ella entendió, por ejemplo, cuando recién se conocieron intercambiaron teléfonos:
1. Él le dio el de su casa. Ella sabía que jamás estaba en casa pero no dijo nada al respecto y anoto.
2. Ella casi logra sacarle el teléfono celular y aunque no lo consiguió se llevó una buena moraleja, “Nunca confíes en alguien que te dicta su número telefónico, 044 55 12 1234… ¡Nunca!
Al 4-5-6 sintió que la cosa iba extraña; sin embargo decidió confiar.
Yaya, lei tu historia es tuya ó es algo que viste en otra persona?
ResponderSuprimirno le veo nada de malo, en la reacción del hombre, apenas se estan conociendo.
saludos y feliz año!!